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La Familia - por la Pastora Evelyn Pérez
Jesús se estaba levantando en un hogar sano, Él estaba en un hogar que fomentaba el sano desarrollo. María, como mujer, fue el vehículo de entrada para la bendición del mundo. Al igual que María, hoy cada mujer puede ser el vehículo de entrada para la bendición de su hogar, su familia y su país. Dios quiere un sano desarrollo en cada miembro que compone una familia. En algún momento habrá desacuerdos como los tuvieron José y María cuando se les perdió el niño. Pero estos momentos tensos y difíciles no son para quedarnos en ellos, tienen que ser pasajeros porque Dios siempre está en control. Recordemos que Jehová le dijo a Abraham que en Él serían benditas todas las familias de la tierra.
Dios quiere que hagamos pactos de oración, que cada miembro de la familia ponga en práctica estar en su habitación a solas con Él. Esto no quiere decir que deban estar aislados; al contrario, Dios también quiere que la familia aprenda a estar unida. A los niños hay que enseñarles compañerismo y a compartir con otros. Es necesario que el niño aprenda a enfrentarse a las situaciones de la vida. Esto fomenta el desarrollo sano de la sociedad.
El Espíritu Santo nos enseña a educar a nuestros hijos y Él nos da la dirección para manejar cada una de las cosas que surgen en la familia. También tenemos que cultivar en nuestros hogares la sinceridad y la comunicación. Tenemos que abrir nuestro corazón, buscando primero el momento de Dios.
María guardaba las cosas en su corazón porque no las entendía. Los padres deben buscar el rostro de Dios para que les muestre el plan divino trazado por Él sobre la vida de sus hijos. Esto permite que los padres puedan profetizar sobre la vida de sus hijos, orar y hablarlo todos los días. Al conocer el plan de Dios los padres pueden ser más efectivos en sus oraciones y marcar a sus hijos con palabras de bendición y no de maldición. La familia hay que bendecirla, las familias de las iglesias tienen que ser familias distintas. |
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